martes, 20 de agosto de 2013

Día 7. Camino Inca a Machu Picchu. Día uno.

De nuevo arriba a las cinco y veinte, está claro que en este país se duerme poco. Medio groguis revisamos por última vez las mochilas, ya no sabemos qué más sacar para intentar que pesen menos. En fin, habrá que llevar ese peso. A las seis nos vienen a buscar al hostal y comienza la aventura.
Recogemos a los porteadores en Ollantaytambo y al primer punto de control, Piscacucho. Allí nos dan el saco (sleeping), la esterilla (matra) y descubrimos lo que puede llegar a pesar una mochila de 50 litros. Pero hay que ser fuertes y con el paisaje que nos rodea todo parece posible. Agarramos el bastón y a caminar. Edson nos cuenta cosas sobre la flora y la fauna de la zona y como si nada llegamos a las primeras ruinas que nos esperan en el camino, Qhanabamba, una zona de descanso para peregrinos del pueblo, porque realmente existían dos caminos a Machu Picchu, el del pueblo por las llanuras siguiendo al río y el de la clase alta por las cumbres. Adivináis cuál será el nuestro? Creo que no hace falta que os lo diga.
Cuando el camino empieza a subir y las fuerzas flaquean llegamos al campamento de la comida. Nos habían comentado lo bien que cocina Carlos y lo bien que lo organizan todo los porteadores pero se habían quedado cortos. La de cosas que se pueden hacer con un infiernillo de gas y dos ollas, ya os contaremos.
Después de comer mochila al hombro y a caminar de nuevo. Como casi no me gusta hablar me pongo a ello con Edson mientras Sergio saca fotos del paisaje, la tarde avanza cuando de repente oigo una exclamación, giro la cabeza a la derecha y aparece. Patallacta Qentimarka, un centro de control de los Incas, algo así como una aduana en el punto de encuentro entre dos valles y dos caminos, el del pueblo y el de los nobles. Realmente bonito. Pero las sorpresas no acaban ahí, para rematar la tarde vemos las ruinas de Willkarakay, un centro militar en lo alto que se encargaba del buen funcionamiento del punto de control que os contábamos antes.
El día está terminando y llegamos al campamento. Está situado en el último pueblo dentro del Santuario Histórico de Machu Picchu, algo así como un Parque Nacional, Wayllabamba. Los porteadores tienen las tiendas listas y Carlos la merienda preparada, una infusión y palomitas. Palomitas a 2900msnm! No hemos terminado de disfrutar la merienda y aparece la cena, esto es un no parar de comer, las cantidades inmensas y todo riquísimo! Yo que pensaba perder unos kilitos durante la ruta... va a ser imposible!
El día termina pronto porque al día siguiente... nos esperan 1300m de desnivel!
Ha sido un gran día y aunque mi miedo a no lograrlo continúa la gente que nos acompaña y el lugar te hacen sentir que todo es posible.
Vir

3 comentarios:

  1. Cena muy merecida! Menuda paliza chicos! Besos

    Vane ( siento no identificarme es que con el móvil no me funciona muy allá el tema del los comentarios)

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  2. Hola!! Estoy pensando en hacer el camino del inca este año, y queria saber si tienes alguna empresa para recomendar. Gracias!!

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    1. Hola!! Nosotros lo hicimos con la agencia InfoCusco. Todo nos fue genial. Puedes ver mas información en el apartado del camino Inca de esta entrada: http://nuevasendaenperu.blogspot.com.es/2013/09/guia-completa-y-consejos-para-futuros.html?m=1

      Saludos y buen viaje. Si necesitas más información consúltame.

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